
Servindi, 29 de diciembre del 2010.- Equipado con lo último de la tecnología médica, fue inaugurado en Estados Unidos un hospital que combina las modernas técnicas de la medicina con las tradiciones indígenas ancestrales.
Sus diseñadores pensaron que la mayoría de pacientes se reestablecerán más rápido en un ambiente donde se respira sus creencias y cultura.
“Nuestros tratamientos están basados en la medicina moderna, pero mucha gente piensa que la cura no sólo es del cuerpo, sino también del alma”, dijo el gobernador de Chickasha, Bill Angatubby.
El nosocomio fue construido en la localidad de Ada, estado de Oklahoma, en el territorio donde actualmente se asienta la tribu Chickasha.
El hospital cuenta con una clínica dental, servicio de urgencias, setentidós camas, un centro de tratamiento de diabetes, servicio de diagnóstico que incluyen un escáner, entre otras asistencias.
Asimismo, posee amplios ventanales en las habitaciones de los pacientes que permiten prescindir de la luz eléctrica los días de sol y ofrecerles una vista de las 93 hectáreas de relajantes áreas verdes.
“El sitio es muy tranquilo; hay pacientes que piden quedarse un día más, lo que no sucedía antes”, dice Judy Parker, directora del lugar.
Edificado sobre el lugar donde antes existió un antiguo hospital, el centro está abierto a todas las tribus y fue concebido para acoger otras prácticas y tradiciones.
Inversión de 145 millones
En el pueblo Chickasha los vínculos con la naturaleza y la familia son muy profundos. Este hospital reserva un espacio al aire libre para ceremonias del corazón, a las cuales puede asistir gran número de personas.
El centro fue levantado gracias al financiamiento de los casinos de la zona y empresas dedicadas especialmente a la fabricación de chocolate, los cuales aportaron unos 145 millones de dólares.
La oficina de asuntos indígenas se encarga de la remuneración del personal médico y administrativo.
La cultura chickasha está presente en todas partes: los pisos y techos tienen figuras geométricas en diamante y a la entrada del hospital se exhibe un collar de perlas. Hay cúpulas enmarcando las entradas, en tanto la cal y los paneles de cobre de origen local recuerdan el arraigo del lugar en la tierra.
Los muros están salpicados de obras de arte chickasha. En el corredor que conduce a la sala de espera de la sección de cirugía, cuelgan retratos de antepasados realizados por el artista indígena Mike Larsen. Uno, representa a Pearl Carter Scott, el estadunidense más joven en obtener la licencia de piloto, a los 13 años, cerca de 1928.
“La mayor parte de la gente que viene conoce a estas personas”, dijo Debbie Jackson, directora de relaciones con los clientes. “Estas obras de objetos artesanales producen sensación de bienestar”.
Comentarios
esta es la mejor noticia que he visto..los pueblos originarios.nos an obligado a ser parte de de un sistema que nos a desequilibrado totalmente,desde nuestras practicas politicas culturales y espirituales..me da gusto que por fin se crea un espacio asi en honor a nuestros antepasados..
att.
anuaa ñuu savii
Es muy interesante, y en facebook estoy tratando de seguitrlos, pero creo que no se puede. Pueden abrir una pagina que diga me gusta. Asi me actualizo. Saludos cordiales
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