
En un insólito acto, el Ministerio del Ambiente condecoró a la petrolera Pluspetrol con el Premio Nacional Ambiental “Antonio Brack Egg”. Esto sin tomar en cuenta largo historial de contaminación generado por las actividades de esta compañía en la selva, incluyendo generación de conflictos socioambientales.
Por José Carlos Díaz Zanelli
Servindi, 27 de diciembre, 2016.- El 17 de diciembre último el Ministerio del Ambiente (Minam) entregó el Premio Nacional Ambiental “Antonio Brack Egg” en su edición 2016. Lo sorprendente de esta ocasión fue que en sus dos categorías, la titular de este sector, Elsa Galarza, reconociera la labor de la petrolera de capital argentino, Pluspetrol.
Según el propio Minam, este reconocimiento se entrega a las personas e instituciones que “han contribuido al mejor aprovechamiento de las potencialidades ambientales o a la conservación, constituyéndose en referentes del liderazgo”. A todas luces, estas cualidades distan mucho de la trayectoria de Pluspetrol en el Perú.
Un ejemplo histórico es la situación en que se encuentran las más de veinte comunidades indígenas de Loreto afectadas por la contaminación petrolera en torno del Lote 192, el mismo que fue explotado por Pluspetrol Norte durante 16 años.
Como se sabe, en 2015 la compañía abandonó la planta de extracción de petróleo más grande del país, dejando atrás un pasivo ambiental que implica la contaminación de cuatro grandes ríos en la selva: Pastaza, Tigre, Corrientes y Marañón. Por estas actividades, además, OEFA sancionó a Pluspetrol en más de una oportunidad.
Más contradicciones
Pero el historial de Pluspetrol no queda ahí, sino que trae a colación un episodio reciente. Como se sabe, hace pocos días los pobladores de Saramurillo llegaron a un acuerdo con el Gobierno Central luego de tres meses de protestas en la selva. Ellos reclamaban, entre otras cosas, atención médica por contaminación en su hábitat.
¿Quién era la empresa responsable por la contaminación? Pues la recientemente galardonada, Pluspetrol.
A ello se le debe sumar la gran cantidad de sanciones que OEFA impuso a la petrolera por sus malas prácticas ambientales, las cuales esta se niega a pagar, llegando a impugnar las multas acudiendo a instancias judiciales.
A todo lo anterior se debe agregar el recordado conflicto ambiental ocurrido en Pichanaki, en el departamento de Junín, luego de que el Frente de Defensa Ambiental se alzara en protestas contra las actividades de Pluspetrol en la región.