
Por Jonathan Hurtado
Servindi, 13 de febrero, 2016.- En los últimos cuatro meses, por lo menos 9 personas han muerto en las comunidades nativas achuar de Yankuntich y Unkum, cerca a la frontera con Ecuador, producto de la denominada "rabia silvestre", enfermedad que se transmite por un virus del cual son portadores los murciélagos.
La cifra causó gran alarma en la población e incluso el llanto en Fernando Meléndez, presidente regional de Loreto con más de un año en el cargo, durante una conferencia de prensa el miércoles último en Iquitos.
Y no era para menos, la autoridad regional habia acompañado el traslado al Hospital Regional de cuatro personas, entre ellas tres niños, infectadas con el virus. Lamentablemente, los menores de 8, 9 y 13 años de edad fallecieron.
Desde entonces, empezaron a tomar fuerza varias interrogantes sobre quién tendría la responsabilidad por lo ocurrido y lo que a la vez lleva a preguntarse si la tragedia se pudo haber evitado o no.
Lo primero que cabe precisar es que las propias autoridades de salud a la fecha no tienen información clara sobre lo que pasó.
Esto motivó que la Oficina Defensorial de Loreto de la Defensoría del Pueblo remita el 10 de febrero una carta a Hermann Silva Delgado, jefe de la Dirección Regional de Salud (DIRESA-Loreto).
En ella solicita información sobre el número exacto de "personas afectadas y/o fallecidas a consecuencia de la rabia silvestre provenientes de la Comunidad Nativa de Yankuntich y/o comunidades aledañas, en el distrito de Morona, durante el 2015 y lo que va del presente año."
Relato de la tragedia
En diálogo con Servindi, el viernes por la noche, Silva Delgado alegó que el número de fallecidos, según referencias que tiene, es de nueve. Estas muertes se habrían registrado a fines del año pasado e inicios del presente.
Asimismo, descartó que las muertes de tres menores reportadas en la comunidad en setiembre del 2015, hayan tenido que ver con la rabia silvestre, tal como señalan algunos medios locales que informan de un total de 12 fallecidos entre adultos y niños.
Según Silva, estas muertes se dieron por "cuadros de diarrea aguda asociadas a una deshidratación aguda". Para llegar a esta conclusión, sostuvo, se recurrió a lo que se denomina una "autopsia verbal" que viene a ser una entrevista que hace un médico epidemiólogo a los familiares del fallecido para determinar de que murió, procedimiento que queda por realizar una vez que ya se consumó la tragedia.
En otro momento, explicó que en enero ya se habían reportado la muerte de seis personas en Yankuntich, pero que recién el 1 de febrero su oficina tomó conocimiento.
El aviso motivó la conformación de una brigada médica que fue a verificar las muertes a la zona y volvió a Iquitos con cuatro nuevos pacientes -uno de la comunidad de Unkum- a los que se les practicaron varios exámenes que acabaron por confirmar que todos presentaban cuadros de la llamada rabia silveste.
Los tres menores que integraban el grupo perecieron. El 11 de febrero el Ministerio de Salud declaró el estado de emergencia sanitaria para la provincia de Datem del Marañón, con lo cual se destinaba un millonario presupuesto a la tarea de aplicar vacunas.
Versiones cambiantes
Consultado sobre si la tragedia se pudo evitar, el jefe de la DIRESA-Loreto reafirmó su versión de que hasta antes de que se supiese de la muerte de las seis primeras víctimas, su oficina no tenía conocimiento de la existencia de casos de rabia en la zona sino solo de diarrea aguda; por lo que, insinuó, no se veía obligado a actuar con premura.
Seguidamente agregó como segunda razón de su inoperancia, el que la comunidad no haya avisado a tiempo de las primeras muertes "teniendo una radio a través de la cual están conectados con todo el mundo".
"Ellos nos pudieron decir: oigan, están falleciendo niños, vengan a vernos o ayúdennos (...), pero no lo hacían", aseveró.
Para Silva, la pasividad de los nativos tendría su razón de ser en sus "creencias mágico-religiosas" que les hacia "presuponer que estas muertes no se deberían a una enfermedad, sino más bien a problemas de brujería y daño. Esa parece que fue la razón por la cual los hermanos achuar no nos comunicaron, porque si nos hubieran comunicado nosotros hubieramos ido inmediatamente", concluyó.
No obstante, lo dicho por el funcionario de salud en esta parte no se condice con lo declarado a otros medios, ante los cuales incluso llegó a pedir disculpas a los familiares de las víctimas "por no haber actuado a tiempo, por no haber estado ahí".
Los responsables
Si bien aún no se conoce el número exacto de víctimas, se puede concluir como una causa que llevó a que la situación se agrave, ha sido el serio descuido en las autoridades de salud.
Según el Informe Defensorial Nº 169 de la Defensoría del Pueblo, entre el 2009 y el primer trimestre del 2013 se reportó a nivel nacional un total de 20,261 personas mordidas por murciélagos, siendo las regiones Loreto, Junín, Cusco y Amazonas, las que reportaron mayor cantidad de casos.
Se trata de una enfermedad que afecta gravemente a niños, niñas y adolescentes, llegando incluso a causar la muerte de no recibirse el tratamiento de manera oportuna.
En ese sentido la Defensoría recomienda que pese a que no se encuentra en el Esquema Nacional de Vacunación, la aplicación de vacunas debe ser de carácter obligatorio en las zonas donde hay alta prevalencia de mordeduras para prevenir el contagio.
No obstante, al parecer los nueve establecimientos de salud del distrito de Morona no figuran en los mapas de las autoridades de salud. Relativamente hace poco, en junio del 2015, en la cuenca de los ríos Napo y Curaray —al este de Morona—, se reportaron la muerte de tres menores por rabia.
Es sabido que una de los factores que dificulta la atención médica a la zona es la distancia. Morona se ubica cerca a la frontera con Ecuador. Solo en helicóptero de San Lorenzo, capital de Datem del Marañón, hasta Yankuntich es hora y media de vuelo lo que da cuenta de la distancia y tiempo que los separa si se viaja por otro medio.
Una de las interrogantes que la Defensoría del Pueblo le plantea justamente a la DIRESA tiene que ver el número de vacunas aplicadas en la zona. Al respecto, Silva Delgado adelantó que estas se han empezado a dar recién conocida la tragedia.
