
El Acuerdo de Escazú desarrolla los derechos fundamentales a disfrutar de un medio ambiente equilibrado, el acceso a la información, el derecho a la participación política y el acceso a la justicia en materia ambiental.
Servindi, 23 de julio, 2020.- El Congreso de la República está en la obligación de ratificar el tratado internacional de derechos humanos en materia ambiental denominado Acuerdo de Escazú, sostuvo el Instituto de Defensa Legal (IDL) mediante un pronunciamiento institucional.
El citado acuerdo fue suscrito en 2018 por el Estado peruano en la ciudad de Escazú, en Costa Rica, para cumplir con sus obligaciones internacionales de proteger el medio ambiente y a sus defensores.
Una vez que el Poder Ejecutivo aprobó el Acuerdo de Escazú el tratado salió de la competencia del Gobierno e ingresó en la del Congreso y a este le compete ratificarlo de acuerdo con el artículo 56 de la Constitución Política.
Interferencia intolerable e inconstitucional
La Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) y exmilitares retirados han atemorizado al Gobierno indicando que ratificar el Acuerdo de Escazú «limitaría a soberanía del Perú» y «podría restringir la explotación de los recursos naturales».
Para el IDL tal postura se asienta en «una concepción de la soberanía del siglo XVIII» que soslaya «que vivimos en un mundo donde los derechos humanos y la protección del medio ambiente son temas de preocupación internacional y no solo asuntos internos».
El llamado formulado por la Cancillería para que el Congreso se abstenga de ratificar el Acuerdo de Escazú conestituye una interferencia del Ejecutivo «en una competencia del Congreso» indica el IDL.
«La posición de la Confiep, avalada por el Ejecutivo, nos pone a la cola de los países comprometidos con una política ambiental acorde con la gravedad de estos tiempos» enfatiza el IDL.
Importancia de Escazú
Cabe destacar que el Acuerdo de Escazú desarrolla los derechos fundamentales a disfrutar de un medio ambiente equilibrado, el acceso a la información, el derecho a la participación política y el acceso a la justicia en materia ambiental.
No se trata de una declaración más, sino de un nuevo tratado internacional de derechos humanos en materia ambiental. Una vez ratificado se incorpora en el ordenamiento jurídico como una norma de rango constitucional.
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— Servindi (@Servindi) July 16, 2020
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